jueves, 22 de septiembre de 2011

CARTA A MI HIJO

Por Liliana García Mojardín

(La carta que a muchos Papás y Mamás nos hubiera gustado escribir...)

Las vacaciones son tiempo de calesitas, de chupetines y hamacas, de unos brazos fuertes que estrujan la ternura de ser niño contra un cálido pecho, donde el tic tac de dos corazones vibran con amor en una sola melodía, donde se conjugan besos, caramelos pegoteados, risas, llantos y algunos berrinches. Es tiempo de infancia, pero esto sucede solamente en vacaciones???.
Hoy me propongo un ¡Basta de seguir pagando impuesto a todo!!!.
¡Nadie es quién para cobrarnos el impuesto a la ternura, al amor, a los sueños!.
Si escuchaste bien, nadie nos robará lo único que nos queda junto a nuestra dignidad. Es tiempo de volver a las fuentes, hay derecho a soñar!!!...
Y sí, se puede: claro que se puede lograr tomando las manos de nuestros hijos pequeños y de los otros no tanto, adolescentes; seguramente de poderlo hacer nos sentiremos mucho mejor, teniendo un sueño nocturno mas reparador y porqué no?, tal vez se nos escape un perdón desde lo más profundo del alma por el tiempo aquel perdido, pagando algún viejo impuesto... .
Decididamente y a partir de hoy, que se acabaron tus vacaciones de invierno siendo para los dos, días mucho mas difíciles porque mamá siguió trabajando y no tenía quien pudiera cuidar de ti, convengo contigo vida de mi vida, que solo pagaré la cuenta pendiente que me liga y une a ti hijo adorado, que siempre a mi regreso te encuentro dormido, que nunca te doy mis tiempos aunque te desdoblas siempre por ser parte de los míos para hacerme notar un “Aquí estoy”, sin darme cuenta que al negarte mis tiempos, estoy sacrificando los tuyos también.
Si al menos eso nos sirviera para que estemos mejor económicamente!!!.
Hoy no te voy a prometer como lo hacía antes, porque nunca lo he podido cumplir, pero se que voy a tratar de no fallarte, por afinar mi oído y prestarte la oreja para escucharte, para sentirte, para que abramos un diálogo y no te diga después: “luego lo hablamos”, atenderé tus cosas como mis verdaderas urgencias y únicas también.
No le permitiré a una computadora, un celular o a un aparato rectangular con control remoto que nos robe tu tiempo de infancia y el mío de madre como si se fugara repentinamente por una ventana enorme nuestro espacio, mientras el tiempo te va haciendo cada día más grande a vos, en tanto que a mi: cubre mis cabellos color plata.
Tal vez, es muy probable que no te pueda llevar al circo, o a jugar a los jueguitos como sería tal vez tu antojo, pero no sé; creo que nos subiremos a un micro o a cualquier tren que nos deje cerquita de cualquier destino, vos sabes que por suerte no necesitamos huir de nadie, simplemente intentaremos escaparnos a una plaza o lugar donde vendan maníes calientes, algodón de azúcar o algunos pochoclos.
El paisaje, inevitablemente vos lo vas a dibujar para mi con tus tibias manos apretaditas a las mías, con alguna travesura de tu mundo tierno de niño, o con tus cálidos y pícaros ojitos prontos a acariciar mi corazón con tu amor sin precio...
Por eso mamá, hijo mío, decidió que desde hoy y por el tiempo que dure tu infancia, fijar en su calendario señalando con fibrón fluorescente para no olvidarse jamás de abonar: el impuesto al tiempo perdido y de hacerlo efectivo de manera inmediata para ti, CONTRIBUYENTE Nº 1 DE MI FELICIDAD.
TAL VEZ SEGURAMENTE, NO ME ALCANCE EL RESTO DE MI VIDA PARA DISCULPARME CONTIGO Y PAGARTE “AFECTIVAMENTE” TODO LO QUE TE ADEUDO HIJO MÍO!!!...

Con todo mi dolor Mamá

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